16.06.2026 | 10:32 — ANÁLISIS
Cuvertino: “Argentina necesita una política energética integral que aproveche tanto Vaca Muerta como los biocombustibles”
El diputado santafesino Mariano Cuvertino sostuvo que el país debe abandonar la lógica de confrontación entre combustibles fósiles y bioenergías para avanzar hacia una estrategia energética de largo plazo. Además, propuso incorporar al sector bioenergético al directorio de YPF y destacó el rol estratégico de Santa Fe en el desarrollo de los biocombustibles.
Por Tomás E. Saba
El diputado provincial Mariano Cuvertino planteó la necesidad de construir una política energética integral para la Argentina, capaz de aprovechar de manera coordinada tanto los recursos hidrocarburíferos como el potencial de los biocombustibles, en un contexto internacional marcado por la volatilidad de los mercados energéticos.
En una columna de opinión, el legislador señaló que la reciente crisis en Medio Oriente y el impacto generado por el bloqueo del estrecho de Ormuz volvieron a poner en evidencia la falta de una estrategia energética nacional de largo plazo.
Según indicó, una muestra de ello fue la decisión de elevar al 15% el corte obligatorio de bioetanol en las naftas, una medida reclamada desde hace tiempo por el sector y que finalmente se adoptó como respuesta al incremento internacional de los precios del petróleo.
“Argentina no tiene una estrategia energética de largo plazo y continúa reaccionando ante los acontecimientos en lugar de anticiparse a ellos”, afirmó.
Integrar recursos, no enfrentarlos
Para Cuvertino, el debate energético no debe plantearse como una disputa entre petróleo y biocombustibles, sino como una oportunidad para integrar ambos sectores en una misma política de desarrollo.
El legislador destacó que Argentina posee una combinación de recursos poco frecuente a nivel mundial: por un lado, las reservas de petróleo y gas de Vaca Muerta y, por otro, una de las plataformas agroindustriales más importantes del planeta, capaz de abastecer la producción de biodiésel y bioetanol.
“Tenemos una ventaja que muy pocas naciones poseen: la posibilidad de producir combustibles fósiles y biocombustibles. La verdadera discusión no debe ser petróleo versus biocombustibles, sino cómo construir una política energética inteligente que aproveche todo el potencial que ya tenemos”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que los biocombustibles no solo representan una alternativa sustentable desde el punto de vista ambiental, sino también una herramienta para diversificar la matriz energética, agregar valor a la producción nacional y reducir la dependencia de factores externos.
El ejemplo de Brasil y las economías desarrolladas
Cuvertino señaló que los principales países productores y consumidores de energía avanzan hacia modelos que integran distintas fuentes energéticas.
Como ejemplo mencionó el caso de Brasil, que elevó en 2025 los porcentajes obligatorios de mezcla de bioetanol y biodiésel en combustibles convencionales, además de las políticas impulsadas por Estados Unidos y la Unión Europea para fomentar el desarrollo de combustibles renovables.
A su entender, estas experiencias demuestran que los biocombustibles han dejado de ser un complemento marginal para convertirse en un componente central de las estrategias energéticas modernas.
Santa Fe y el rol del sector bioenergético
El diputado también destacó el protagonismo de Santa Fe dentro de la industria bioenergética nacional, recordando que la provincia concentra cerca del 80% de la capacidad instalada de producción de biodiésel del país.
En este marco, consideró necesario que el sector bioenergético tenga representación en los espacios donde se definen las políticas energéticas nacionales y respaldó la propuesta de incorporar representantes de esta actividad al directorio de YPF.
“Estamos convencidos de que YPF debe transformarse en la guía y el motor de la integración de ambas cadenas de combustibles”, expresó.
Asimismo, mencionó el proyecto Santa Fe Bio, que impulsa la reconversión de la Refinería San Lorenzo hacia la producción de biocombustibles, como una señal concreta del interés creciente de la empresa en el sector.
Un debate sobre el modelo de desarrollo
Finalmente, Cuvertino sostuvo que la discusión energética trasciende el aspecto técnico y está directamente vinculada con el modelo de desarrollo que el país pretende construir en las próximas décadas.
“El desafío es definir qué tipo de país queremos ser: uno que exporta materias primas o uno que transforma sus recursos en desarrollo, genera valor agregado, fortalece sus regiones y construye soberanía”, concluyó.
Para el legislador santafesino, la clave del futuro energético argentino no está en elegir entre sus distintos recursos, sino en la capacidad de integrarlos estratégicamente para impulsar el crecimiento económico y fortalecer la autonomía nacional.




