08.03.2026 | 10:58 — INVESTIGACIÓN
San Javier: ¿qué hacían credenciales policiales, chaleco antibalas y proyectiles reglamentarios en una casa allanada?
Fue en un búnker del barrio de Reubicados. El caso reaviva la sospecha sobre el "empeño" de elementos policiales a cambio de estupefacientes, generando una profunda indignación tanto en la sociedad como en el grueso de la policía, que cumple su deber con honestidad.
Por Pancho Ruifernández
La ciudad de San Javier fue escenario el pasado viernes de un despliegue operativo sin precedentes que puso al descubierto una compleja red de comercialización de estupefacientes con ramificaciones en la propia fuerza de seguridad. Bajo la coordinación del Ministerio Público de la Acusación y en el marco de la Ley de Narcomenudeo, la Policía de Investigaciones (PDI) ejecutó once allanamientos simultáneos.
El resultado no solo fue la desarticulación de varios puntos de venta barriales, sino también la detención de quince personas, entre las cuales se encuentran dos efectivos policiales que ahora deberán rendir cuentas ante la justicia.
En cuanto a los hombres vinculados a la causa, la nómina de detenidos incluye a sujetos de diversas edades que presuntamente formaban parte de esta estructura delictiva. Entre ellos se encuentran M. K. (32), A. P. (32), L. F. (41), S. E. (34), M. L. (47), R. E. (20) y G. C. (27).
Un capítulo aparte merece la situación de A. E., un oficial de 29 años pasado a disponibilidad, cuya detención profundiza la crisis institucional, al confirmarse su presunta participación en actividades que debería combatir.
Por el lado de las mujeres implicadas, la justicia procedió a la detención de un grupo numeroso que operaba en los distintos domicilios allanados. La lista está integrada por R. K. (37), J. E. (28), M. L. (46), A. C. (19), I. C. (23) y Z. G. (40).
Resulta particularmente grave el caso de E. L., una mujer de 33 años que pertenecía a la fuerza provincial y fue capturada mientras prestaba servicio activo en la terminal de ómnibus de la ciudad, un hecho que generó repudio inmediato entre sus propios colegas.
La alarma social escaló al conocerse el hallazgo en una vivienda del barrio de Reubicados, donde se secuestraron dos credenciales policiales, un chaleco antibalas y proyectiles reglamentarios con la inscripción de la Policía de Santa Fe. Este domicilio ya tenía antecedentes oscuros, habiendo sido escenario de un operativo previo que terminó con un efectivo preso por la tenencia de un arma 9 mm.
En otra de las casas allanadas en Colonia Francesa, se logró secuestrar un automóvil Pero además numerosa indumentaria policial, la cual deberá ser investigada.
La presencia de estos elementos oficiales abre un interrogante inquietante: ante la falta de denuncias por robo, cobra fuerza la hipótesis de que algunos efectivos empeñan sus credenciales y equipo a cambio de droga, recuperándolos solo al saldar sus deudas, una práctica que lamentablemente se observa con mayor frecuencia.
Esta situación ha calado hondo en la confianza de la sociedad hacia quienes deben cuidarnos. Existe una profunda indignación dentro del grueso de la policía, trabajadores honestos que se desempeñan "por derecha" y que ven cómo el accionar de unos pocos corrompe la imagen de toda la institución.
Si bien queda mucho por hacer en la lucha contra el narcotráfico, las autoridades destacan la importancia de esta investigación para sanear la sociedad y combatir el delito en el territorio con firmeza.




