08.02.2026 | 01:13 — SORPRESIVO
Adiós al pastor que volvió a unir un pueblo: el Padre Armando Cattáneo deja San Javier
El sacerdote confirmó que tendrá un nuevo destino en Laguna Paiva. Sin dudas quedará un gran vacío, luego de una misión pastoral con pocos precedentes. Caracterizado fundamentalmente por su humildad y generosidad, el religioso dejará una huella que trascenderá en el tiempo.
Por Pancho Ruifernández
Hay despedidas que se sienten en el alma, y la de Armando Cattáneo es, sin dudas, una de ellas. El sacerdote anunció que serán sus últimos días en esta ciudad para tener un nuevo destino religioso.
No se va simplemente un sacerdote; se retira un hombre que supo caminar el barro con los vecinos, que escuchó cuando el silencio dolía y que logró que las campanas del Santuario San Francisco Javier volvieran a repicar con una fuerza que hacía tiempo no se sentía.
》Un faro en medio de la tormenta
Armando llegó a nuestra ciudad en un momento complejo, con una comunidad que navegaba entre la incertidumbre y el desánimo. Sin embargo, con ese carisma que lo caracteriza —una mezcla de humildad profunda y una energía inagotable— no tardó en ganarse el respeto de todos, incluso de aquellos que miraban la iglesia desde lejos.
Bajo su guía, las Fiestas Patronales recuperaron su brillo, las celebraciones de San Expedito se convirtieron en hitos de fe regional, volvió la caminata a la Virgen de Mascías y sus Misas de Sanación fueron el refugio de miles de personas que buscaban, más que un milagro, una palabra de esperanza.
》Más allá del altar: Una obra de contención
Pero el verdadero templo de Armando no fueron las paredes de ladrillos, sino las vidas que ayudó a reconstruir. Su labor traspasó lo litúrgico para meterse de lleno en la urgencia social:
- Juventud: Fue el hombro y la guía para jóvenes atrapados en el flagelo de las adicciones.
- Familias: Actuó como mediador en crisis de pareja, devolviendo la paz a hogares fracturados.
- Salud Mental: Se convirtió en un apoyo fundamental para quienes transitaban la oscuridad de la depresión.
Armando no solo "daba la misa", él estaba. Estaba en el consejo oportuno, en el abrazo apretado y en la escucha paciente que no juzga, sino que acompaña.
》El llamado de la familia y una nueva misión
El destino marca ahora una nueva parada en su camino: Laguna Paiva. Si bien la noticia genera nostalgia en San Javier, el motivo de su traslado habla, una vez más, de su calidad humana. El Padre Armando se acerca a su madre, quien atraviesa un delicado estado de salud. En este gesto de entrega filial, San Javier reconoce al hijo que hoy debe cuidar de los suyos, así como cuidó de este pueblo durante años.
La ciudad se queda con un vacío difícil de llenar, pero con la satisfacción de haber sido testigo de una obra eclesiástica y social sin precedentes. Gracias, Padre Armando, por enseñarnos que la fe, cuando se traduce en obras, es capaz de transformar un pueblo entero.




