Música chamamecera en La Uno

EL VIVO DE LA RADIO

Música chamamecera en La Uno

Opinión

18.01.2026 | 17:06 ANÁLISIS

San Javier: "ahora hay que trabajar para que la gente no se vuelva a inundar"

Han pasado más de 48 horas de que dejó de llover y todavía el agua sigue estancada en varios sectores del oeste de la ciudad. Antes que nos olvidemos de esta situación, se debe tomar nota y empezar a trabajar para que la historia no se repita.

Por Pancho Ruifernández

A esta película ya la vivimos cuatro o cinco veces en la última década. Siempre lo mismo y no hay cambios sustanciales para que la historia no se repita. Cuando llegan los fenómenos climáticos con muchísima agua, aparecen los inundados. Muchas veces agravado cuando tenemos el río demasiado alto, cosa que gracias a Dios, en este caso no nos ha pasado.

La naturaleza volvió a poner a prueba a San Javier y la región, con un registro que superó los 200 milímetros en pocas horas. Sin embargo, lo que resulta verdaderamente inaceptable y agota la paciencia de la comunidad no es la magnitud de la lluvia, sino la parálisis del agua. En la zona oeste todavía queda estancada y no se va para ningún lado.

Han pasado más de 48 horas y en ese sector de nuestra ciudad, el excedente hídrico permanece estancado, dejando al desnudo una crisis que combina fallas estructurales, falta de mantenimiento y una preocupante desidia ciudadana.

En diálogo con Radio Uno, el senador Oscar Dolzani sostuvo que debe investigarse a fondo lo que pasa y que "no se puede permitir que la gente quede inundada por horas. Nosotros podemos asistir en la emergencia, pero deben buscarse soluciones de fondo y ver qué está pasando con el escurrimiento de la ciudad".

Zona conocida como "La Vía"
Leyenda

Es momento de dejar de lado el ejercicio de "llorar sobre la leche derramada" y comenzar a señalar las responsabilidades con honestidad. Históricamente, la necesidad habitacional llevó a muchas familias a edificar donde pudieron. En ese proceso, hubo una dirigencia política que permitió asentamientos en zonas bajas. Hay que decir la verdad y reconocer que intendentes que pasaron, regalaban terrenos en sectores inundables donde todo el mundo supo que eran bañados o bajos. Muchas veces para dar respuestas rápidas o ganar votos, se toman decisiones que son carísimas a futuro.

Barrio Dignidad 

Otro es el caso de Barrio Dignidad —emplazado en lo que siempre fue un bañado de Pizarro—, usurpado sin advertir sobre la falta de servicios ni la cota de altura necesaria. Hoy, le guste a quien le guste, esas familias poseen derechos que el Estado debe garantizar, pero la solución no puede seguir siendo el parche ante la emergencia.

A este panorama se suma una obra que, lejos de ser la solución prometida, se ha convertido en un obstáculo, según Lo que denuncian varios vecinos y propietarios lindantes. Hablamos de una ley del 2014, autoría del ex senador de ese momento, que habilitó el gran desagüe o "baletón" en la zona de Colonia Francesa.

Lo que se proyectó como una canalización para llevar agua hasta el fondo de los campos, es hoy señalado por vecinos y productores como quizás el principal tapón que frena el escurrimiento natural.

 Nuestro rol como vecinos 

Pero la autocrítica no debe detenerse en los despachos oficiales. Como sociedad, los sanjavierinos también dejamos mucho que desear. Es común, y dolorosamente frecuente, encontrar en los canales y desagües una cantidad alarmante de basura, desperdicios de todo tipo y bolsas de residuos arrojadas por los propios vecinos.

Ninguna obra será suficiente si el ciudadano no comprende que cada residuo lanzado a la zanja es un ladrillo que levanta el nivel del agua en la próxima tormenta. La infraestructura falla, es cierto, pero el desapego por el cuidado del espacio público agrava la tragedia.

San Javier necesita un plan de mantenimiento urgente que alcance a todo el distrito y no solo al centro. El fenómeno de las lluvias convectivas extremas ha llegado para quedarse y la geografía no perdona: mientras el este desagua hacia el río, el oeste depende de un sistema que hoy está resentido por la falta de limpieza y obras mal ejecutadas. No podemos permitir que la desidia, tanto política como civil, siga hundiendo el futuro de nuestros barrios. Es hora de asumir responsabilidades y trabajar antes de que el próximo alerta meteorológico vuelva a ponernos contra las cuerdas.

Comentarios